
Dudas al cerrar un almacén de gremio
Estas son las ocho preguntas que nos hacen de verdad los titulares de nave y de almacén de esta comarca, y no las que Google sugiere para vaciados domésticos: por qué se cuenta en toneladas y no en metros, qué parte del contenido es residuo de construcción, si el material cerámico y el aglomerante pueden ir en el mismo contenedor, qué ocurre con los botes de adhesivo y las imprimaciones que quedan a medias, si el stock que todavía sirve tiene salida, si somos gestor autorizado, cuánto se tarda en subir desde la base y qué hace falta para que la propiedad libere el aval.
El desarrollo completo del trabajo lo tienes en servicios. Y si tu duda no está aquí, escríbenos: contestamos también lo que no sabemos.
¿Por qué calculáis en toneladas y no en metros cuadrados?
Porque en un almacén de material el peso y la superficie no guardan ninguna relación. Un palé de sacos de mortero fraguado ocupa poco más de un metro cuadrado y puede pasar de la tonelada; una nave llena de cajas de aislamiento ocupa quinientos metros y pesa una fracción de eso.
Lo que se factura y lo que se documenta en el destino es el peso, no el volumen, y el número de portes depende de cuántas toneladas de cada fracción salen. Por eso contamos palés, medimos metros lineales de estantería y estimamos peso por familias en lugar de multiplicar superficie por una tarifa.
Es más trabajo en la visita y muchas menos sorpresas después.
¿Qué parte del contenido de mi almacén es residuo de construcción?
Más de la que suele imaginarse. Se clasifica dentro del capítulo 17 de la lista europea de residuos todo el material cerámico roto o descatalogado, los aglomerantes fraguados, el yeso y la tabiquería seca, los restos de mortero y hormigón, los cortes de perfilería y de tubería y el escombro acumulado en el fondo.
No entran ahí, y por eso se separan, el mobiliario de exposición, el palé de madera, el plástico de embalaje, el material eléctrico y electrónico y los envases que conservan resto de producto.
Esa separación no es un formalismo: un contenedor con fracción mezclada se clasifica como sucio en la planta y encarece el destino de todo lo que va dentro.
¿Se pueden mezclar la cerámica rota y los sacos fraguados en el mismo contenedor?
En general sí, porque ambos pertenecen al mismo capítulo de residuo de construcción y demolición, pero con dos condiciones que en la práctica se incumplen mucho.
La primera es que no entre nada más: basta con que alguien lance dentro un bidón, un bote de adhesivo o unos tubos fluorescentes para que la carga completa deje de aceptarse como fracción limpia. La segunda es el peso máximo del propio contenedor, que con material fraguado se alcanza mucho antes de llenarlo hasta arriba.
Nosotros cargamos separando desde el primer palé y controlando el llenado, y por eso salen más contenedores parcialmente cargados de lo que la gente espera.
¿Qué hacéis con los botes de adhesivo, las imprimaciones y las espumas que quedan?
Se aíslan el primer día y se dejan fuera de nuestro alcance, y lo decimos por delante porque en un almacén de gremio siempre aparecen.
Un bote de imprimación a medias, un disolvente, una cola de contacto, un cartucho de silicona caducado o un aerosol de espuma de poliuretano a presión no son escombro: llevan etiqueta de peligrosidad y exigen una empresa acreditada para recogerlos y tratarlos.
Nosotros los identificamos, los agrupamos, te decimos aproximadamente cuántos kilos hay y te derivamos a quien tiene la autorización. Es la partida que con más frecuencia mueve un presupuesto y la que más veces se descubre a mitad de trabajo cuando nadie la ha mirado antes.
¿El stock que todavía sirve tiene salida o va todo al contenedor?
Tiene salida más a menudo de lo que el propio titular cree, y esa salida rebaja la factura. En esta comarca hay mercado real para series completas de azulejo y pavimento descatalogado, sanitarios sin usar, griferia en caja, herramienta en buen estado, perfilería íntegra y estantería que puede volver a montarse.
Lo separamos, lo anotamos en el inventario con su destino y su valor estimado, y ese importe aparece descontado en la oferta antes de empezar.
Lo que no tiene salida es lo que se ha mojado, lo que ha perdido la referencia o lo que está incompleto, y ahí conviene ser realista en lugar de guardarlo tres meses más esperando un comprador que no aparece.
¿Sois empresa autorizada de gestión de residuos?
No, y preferimos aclararlo antes de que nadie lo dé por hecho. Somos la empresa que vacía, clasifica, pesa, carga y documenta. Las corrientes que salen del inmueble se entregan a plantas de tratamiento y a gestores inscritos, y volvemos con el justificante de recepción de cada una para que forme parte de tu expediente.
Los residuos con etiqueta de peligrosidad se derivan a empresas acreditadas para ese tratamiento concreto. Contarlo así nos ha costado algún encargo frente a quien se presenta como gestor sin serlo, pero es la única versión que aguanta cuando alguien pide los papeles al final.
¿Cuánto tardáis en venir hasta El Vendrell o Calafell?
La base operativa está en Barcelona, a unos noventa kilómetros por la AP-7 y la C-32, así que trabajamos con agenda y no con avisos inmediatos. La visita se acuerda con día y hora, normalmente dentro de la misma semana o la siguiente según la carga de trabajo, y de ella sale el cálculo de toneladas y jornadas.
La ejecución se planifica con fecha de inicio y de fin, coordinando el acceso con el polígono o con la calle cuando el almacén está en trama urbana. No prometemos llegadas exprés: preferimos comprometer un día concreto y estar allí ese día.
¿Qué necesito para que me liberen el aval o la fianza?
Lo que la otra parte suele pedir es sencillo de enumerar y difícil de reunir después: el inventario de lo que había, un reportaje fotográfico del antes y del después, el justificante de entrega de cada corriente con su código LER y la planta o el gestor que la recibió, la constancia de que los sobrantes peligrosos fueron a empresa acreditada, la prueba de que la solera y los taladros quedaron restituidos donde estuvo la estantería, y un acta firmada con la fecha y el estado en que se entrega.
Todo eso se genera mientras se trabaja, no se reconstruye al terminar. Sin ese conjunto, la conversación sobre la garantía depositada se convierte en la palabra de uno contra la del otro.
¿Tu almacén no encaja en ninguna de las ocho?
Ningún cierre de negocio es idéntico a otro, porque lo que cambia no es la superficie sino el material que quedó dentro, el estado en que quedó y quién tiene que aceptarlo al final. Cuéntanos el tuyo y te decimos con franqueza qué se puede hacer, en qué orden y con qué plazo realista desde aquí. Escríbenos desde contacto y acordamos día y hora para la visita.
¿Tu almacén pesa más de lo que parece y tienes dudas?
936 940 451